| Calle, Mena. |
Que ni soy tu juguete, ni tu desfogue, ni tu prostituta; No estoy aquí para arrastrarme por tu cariño, ni para pedirlo, ni para esperarlo…
Tu deber es quererme y respetarme, igual que el mío es parirte y cuidarte…Aunque sólo haya encontrado golpes y humillaciones, jamás he desistido en la confianza depositada, sé que puedes cambiar.
He aprendido a quererme y por eso puedo decirte que las calles son para los valientes, que por eso yo piso fuerte cuando las recorro.
Que no te tengo miedo, porque sigo siendo más fuerte y no podrás hundirme.
Que la ira no es sana, pero la defensa es instintiva y necesaria, y hasta que no mitigue la lujuria de tu mirada no cejaré mi cometido de crear conciencias.
Que mis brazos siempre han estado a tu disposición cuando has caído y que aguantaré hasta el final pero, quizá, cuando quieras salvarme será demasiado tarde.
ika de mo*
Casi como un acertijo, juego de ideas. El deber siempre será el deber. Esperemos nunca llegar demasiado tarde. Y buena ilustración.
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